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La parábola de las diez vírgenes

LA PARÁBOLA DE LAS DIEZ VÍRGENES

Las dos parábolas del libro de Mateo 24 son profecías del reino de los cielos tocante a la iglesia. Abordan dos aspectos: el aspecto de estar vigilante y listo, y el aspecto de ser fiel y prudente. El primero está relacionado con nuestra vida cristiana. Para esto debemos vigilar y estar preparados para la venida del Señor. Sin embargo, un cristiano normal debe ser cuidadoso no sólo en el aspecto de la vida, sino que también en es aspecto del servicio. En el servicio necesitamos ser fieles a nuestro Señor y prudentes con nuestro servicio.

En Mateo 25: 1-13 encontramos la parábola de las diez vírgenes para complementar la parábola de Mateo 24: 32-44. Ambas están relacionadas con el aspecto de vida, de ser vigilante y preparado.

LAS DIEZ VÍRGENES

“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo” (25:1). En la parábola de la higuera estaba el número dos: “Dos en el campo…dos estarán moliendo…” (24: 40-41). Ahora tenemos el número diez significa la parte mayoritaria de doce (Gn. 42:3-4; 1 R. 11:30-31; Mt 20:24). Así, las diez vírgenes representan la mayor parte de los cristianos, los que hayan muerto antes de la venida del Señor. En Mateo 24, los dos hombres en el campo o las dos mujeres en el molino representan a los cristianos vivos hasta la venida del Señor.

Cuando llegue la parousía del Señor, la mayoría de los santos ya habrán muerto. En el capítulo 24 tenemos el arrebatamiento de los cristianos vivos. En el capítulo 25 tenemos la parábola de las diez vírgenes que se refiere a los santos que murieron. El versículo 5 dice: “¿Y tardándose es esposo, cabecearon todas y se durmieron”. A los de Dios, cuando un cristiano muere, él se duerme (1Ts. 4:13). Por eso, las diez vírgenes que fueron vencidas por el sueño y se adormecieron representan los santos que murieron.

 

La palabra “vírgenes” se refiere a los cristianos. Pablo en 2 Corintios 11:2 le dice a los santos que ellos son como virgen pura preparada para Cristo. Los que creyeron en el Señor recibieron Su vida, son como  vírgenes puras. Esto no se refiere a la obra, servicio o actividad, sino que es un asunto de vida. Ser virgen no depende de lo que usted haga, sino que es absolutamente un asunto de lo que usted es. Tanto hombres como mujeres, a los ojos de Dios, somos vírgenes.

TOMANDO SUS LÁMPARAS

Las vírgenes, tomando sus lámparas, salieron a encontrarse con el esposo. Las lámparas son el espíritu humano de los cristianos (Pr. 20:27) conteniendo el Espíritu de Dios como el aceite (Ro 8:16). Nosotros, los cristianos, en verdad brillamos con la luz del Espíritu de Dios de dentro de nuestro espíritu. Así, somos la luz del mundo, como lámparas que brilla en las tinieblas de esta era (Mt. 5: 14-16; Fil. 2:15), sustentando el testimonio del Señor para gloria de Dios. Para esto, las vírgenes no cargan armas para la lucha o herramientas para el trabajo, sino que lámparas para dar testimonio de brillar.

SALIERON A RECIBIR AL ESPOSO

Es significativo decir que las vírgenes salieron. Esto indica que otra vez que son los santos que murieron y salieron del mundo para encontrarse con Cristo que vendrá. En uno de sus escritos, D.M. Panton dijo que para el mundo es como un camino y su final está en una sepultura. Si el Señor tarda Su venida, el mundo, por fin, “sólo me proporcionará un lugar de descanso, una tumba para yacer mientras espero la venida del Seño”. No nos apeguemos a este mundo, estamos saliendo de el.

Cristo es nuestro esposo amado (Jn 3:29; Mt 9:15). En esta parábola, relacionada con la vida, somos vírgenes y el Señor no aparece como un general o un capitán, sino que como un esposo, como alguien tan amable y esperado.

CINCO VÍRGENES INSENSATAS

El versículo 2 dice: “Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas”. Esto no necesariamente indica que esta es la proporción de cristianos insensatos y prudentes. El número cinco en la Biblia indica responsabilidad. Indica que todos los cristianos deben guardar responsablemente y abastecerse de aceite, que es el Espíritu de Dios. El Número cinco en la Biblia está compuesto de cuatro más uno. Cuatro significa la criatura, y uno el Creador, Dios único. Esto quiere decir que nosotros mismos, como el número cuatro, no somos capaces de guardar de manera responsable, sino que solamente cuando Dios es agregado en nosotros.

Por eso el Señor dijo en Juan 15:5: “separados de mí nada podéis hacer”. El Señor primero mencionó a las necias, porque en relación a guardar de manera responsable no es problema para las prudentes, y sí para las insensatas. Mientras vivieron en la tierra, no se preocuparon en asumir la responsabilidad que les correspondía. Las vírgenes insensatas no son cristianos falsos, como algunos afirman. En naturaleza, las diez vírgenes son iguales. Todas ellas tenían lámparas que brillaban. La diferencia entre ellas es que las insensatas, al tomar sus lámparas, no llevaron aceite consigo (v 3). El aceite u óleo significa el Espíritu de Dios (Is 61:1; He 1:9). Estas cinco vírgenes eran insensatas porque sólo tenían aceite en la lámpara, pero no la porción extra de aceite en las vasijas, es decir, tenían el espíritu regenerado por el Espíritu Santo, pero no tenían la porción extra del Espíritu en el alma.

CINCO VÍRGENES PRUDENTES

“Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas” (v 4).

El hombre es un vaso hecho por Dios (Ro 9:21,23-24) y la personalidad del hombre está en su alma. Por lo tanto, las vasijas aquí se refieren al alma de los cristianos. El hombre fue creado con tres partes: espíritu, alma y cuerpo (1Ts 5:23). El día que recibimos al Señor, el Espíritu entró en nuestro espíritu regenerándolo. Esto califica a todos los que recibieron la vida eterna a participar  de la Nueva Jerusalén. Sin embargo, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad: la transformación d nuestra alma. Nuestra alma está dividida en tres partes: mente, voluntad y emoción. Nuestra mente necesita ser renovada (Ro 12:2), nuestra voluntad necesita ser obediente al Señor (Jn 7:17; Stg 4:7) haciendo la voluntad de Dios (Lv 22:42; Fil 2:13) y nuestra emoción debe amar al Señor sobre cualquier cosa (Mt 10:37-39). Esta transformación es efectuada a través del Espíritu de Dios saturando nuestra alma.

 

Por este motivo, no debemos alegrarnos sólo con la regeneración de  nuestro espíritu, sino que diariamente recibir la porción extra de aceite, para que el Espíritu Santo pueda permear todas las partes de nuestra alma, transformándonos de gloria en gloria, en la misma imagen del Señor, el Espíritu (2 Co 3:18). Si diariamente vivimos en comunión con el Señor, siendo suplidos por su palabra, El nos llenará con su Espíritu, el cual transbordará de nuestro espíritu, nuestra lámpara, penetrará en cada parte de nuestra alma, nuestra vasija; así tendremos la porción extra del Espíritu Santo. De esta forma, seremos prudentes. Esa es nuestra responsabilidad. Sin embargo, si hoy fuésemos indiferentes a esto, seremos insensatos. Debemos orar: “Señor, ten misericordia de mí. Yo quiero tener Tu espíritu no sólo en mi espíritu, sino que también en mi alma. Señor, necesito que tu Espíritu sature todo mi ser. Necesito de la porción extra del Espíritu Santo en mi alma”. Sin esta porción extra del Espíritu, no somos capaces de vigilar o estar listos.

TARDÁNDOSE EL ESPOSO

“Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron” (v 5). Ya han pasado dos mil años y el Señor aún no ha venido. Muchos santos, a lo largo de los siglos, han muerto y otros morirán antes de Su venida.

 

LA LLEGADA DEL ESPOSO

A media noche vino el esposo, es decir, el Señor vendrá en tiempo de más oscuridad de esta era tenebrosa (noche). Será al final de esta era, en el tiempo de la gran tribulación. El clamor del versículo 6 es la voz del arcángel en 1 Ts 4:14, 16 y 1 Co 15:52 y también indica que después de la  resurrección aún tendremos que responder por nuestra vida mientras vivimos en la tierra. Las insensatas tratarán se conseguir aceite de las prudentes, sin embargo, la porción extra del Espíritu no se da, cada uno es responsable de sí. Así, ellas saldrán a comprar, es decir, para obtener esa porción de aceite tiene que pagar el precio, tal como dejar el mundo, negar el ego, amar al Señor y considerar todo como pérdida por causa de Cristo. Si no pagamos el precio hoy, lo pagaremos después de la resurrección. “Pero mientras ellas iban a comprar, vino es esposo; y las que estaban preparadas entraron en él a las bodas; y se cerró la puerta” (v 10). El Señor descenderá del cielo en Su parousía y llegará hasta los aires ( 1 Ts 4:16-17). Los que estén preparados serán invitados a la cena de las bodas del Cordero (Ap 19:9). Esto sucederá antes de la manifestación del reino en el milenio como una recompensa a los cristianos que estén listos. Después que los que estén listos entren con el Esposo a las bodas, la puerta se cerrará. No es la puerta de la salvación, sino que la puerta para entrar en el gozo de las bodas del Señor.

“Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco” (vs 11-12). No conocer aquí significa no reconocer, no ser aprobado, como en Lucas 13:25; Juan 1:26,31; 8:19.

Mientras ellas vivían no pagaron el precio por la porción extra del  aceite, y ahora era demasiado tarde. Ellas perdieron la recompensa dispensacional, pues no fueron aprobadas para las bodas; con todo, no perdieron la salvación.

 

VELAD

“Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha d venir” (v 13). En la parábola del capítulo 24, los cristianos vivos fueron arrebatados son los que estaban listos. Con nosotros sucede lo mismo. Todos nosotros debemos vivir una vida vigilante y estar preparados para la venida del Señor. Estas palabras deben estimularnos a velar, y a no ser descuidados. ¡Ser prudentes significa tener la porción extra del Espíritu Santo en nuestra vasija! ¡AMÉN ALELUYA!

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!Sobre el blog

Este Blog Tiene como fin predicar el Evangelio del Reino el Cual consiste en preparar a los Hnos. para la venida de Cristo y también el de poder Propagar este mismo evangelio a Fin de que Se cumpla la palabra de Mateo 24:14:  Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

2 Timoteo 3:16-17 :Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 
 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.  

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Cristo v/s la ley.

CRISTO V/S LA LEY.

En la comunión en la presencia de Dios, el Señor nos mostró que el evangelio predicado por Pablo esta retratado en el libro de Romanos. Los 4 evangelios contienen la biografía del Señor Jesús, pero, cuando hablamos del evangelio, hablamos del hijo de Dios, esa Persona maravillosa que es el Señor Jesús. Entonces, fuera de Cristo no hay evangelio, solo hay “otro evangelio”. Cuando predicamos, necesitamos tener cuidado al predicar a Cristo como evangelio. No podemos tomar nada para sustituirlo. Los Gálatas tomaron la ley como un sustituto de Cristo, pero nosotros como miembros del Cuerpo de Cristo, predicamos la persona maravillosa de Cristo como evangelio. Así como en Galatas vemos que los judaizantes usaron la ley para sustituir a Cristo, nosotros también, fácilmente podemos usar otras cosas para sustituirlo. Cierto hermano tenía el don de sanidad y cuando el Espíritu Santo le dio ese don, hizo realmente muchas sanidades. Sin embargo, es lamentable, que ese don empezó a sustituir a Cristo en tal hermano. Las personas eran sanadas e iban a él, pero no por causa de Cristo sino por las sanidades. La sanidad sustituyó a Cristo. Entonces, el Espíritu quitó de él ese don, y ya no podía sanar. Nosotros que predicamos a Cristo como el evangelio no podemos usar otras cosas además de Cristo, aunque sean tradiciones o practicas de la verdad, para sustituirlo. Hoy hay muchas cosas que sustituyen a Cristo. Algunos usan la ciencia para que las personas crean que Dios existe, pero no predican a Cristo para salvación. Otros usan ejemplos de la astronomía, tales como los agujeros negros del universo, para predicar el evangelio. Pero, ninguna de esas cosas debe sustituir a Cristo. Otros aun hablan del final de los tiempos, de los últimos acontecimientos, de la gran tribulación, para llevar a las personas a creer en Cristo. Es necesario tener cuidado, sino, esas “otras cosas”, terminarán sustituyendo a Cristo.

 Nosotros debemos predicar solamente a Cristo como evangelio. Los gálatas recibieron otro evangelio (Gá 1:6), diferente del que Pablo les predicara originalmente. Pablo predicaba que el Señor Jesús nos rescató de la maldición de la ley, y que ya no necesitamos guardar la ley (Gá 5:1-6), basta con creer en el Señor Jesús. Los judaizantes decían que además de creer en el Señor Jesús, les era aun necesario guardar la ley y circuncidarse (Hch 15:1). Pablo dijo que eso era “otro evangelio”, un evangelio diferente. En realidad, ese no era un evangelio, sino que algunos querían perturbar y pervertir el evangelio de Cristo.

En aquella época, algunos judíos venidos de Jerusalén también llegaron a Galacia y en su predicación mezclaban a Cristo con la ley. El origen de eso fue la iglesia en Jerusalén, donde en aquella época existía la mezcla de esas 2 cosas. Por un lado, ellos recibieron al Señor como su Salvador, por otro, estaban los judaizantes, principalmente los de la secta de los fariseos que estaban en medio de ellos. Por un lado, ellos creían en el Señor Jesús, por otro enseñaban que era necesario guardar la ley (Hch 21:20). Esto causó una gran confusión allí.

La intromisión de los judaizantes sucedió a través de la puerta abierta que dejó la decisión tomada en Jerusalén registrada en Hechos 15, según la cual fueron escritas cartas por los apóstoles y los ancianos en Jerusalén a las iglesias de los gentiles para que estos observen ciertas determinaciones (vs.1-20). De esta manera, los gentiles recibieron al Señor Jesús, pero aun tenían que guardar ciertos puntos relacionados con la ley. Eso ocurrió porque los lideres de la iglesia en Jerusalén vivían en un medio confuso, mezclado, en una atmósfera cargada del judaísmo que reinaba la ciudad.

La carta enviada a los gentiles con la resolución tomada en Jerusalén, ciertamente, no satisfizo a pablo, porque esta era diferente de lo que él predicaba. Pablo predicaba a Cristo, que se hizo el Espíritu de realidad: Él es nuestra gracia. Sólo esa gracia es capaz de resolver todos los problemas. Por ejemplo, nosotros no somos capaces de vencer ciertos pecados, entonces nos volvemos al Espíritu en nuestro espíritu y el Señor nos da gracia. Por vivir en el espíritu, damos lugar para que la gracia venza tales pecados en nosotros.

La gracia es para nuestro disfrute. El Dios triuno pasó por todos los procesos y se hizo el Espíritu que da vida para nuestro disfrute, a fin de que podamos enfrentar toda y cualquier situación. Él ya nos rescató de la ley. Uno de los puntos de la ley era la circunsición, que prefiguraba el corte de la carne en el hombre. Abraham fue el primero en ser circuncidado (Gn 17:9-11). Dios le ordenó la circunsicion porque Abraham uso su carne y su fuerza natural para engendrar para si un descendiente, intentando cooperar con Dios. El resultado de eso fue el fruto de la carne, el nacimiento de Ismael (Gn 16), vivía por la carne, y aun estaba lleno de su fuerza natural. La circuncisión fue, en figura, la eliminación de su carne (vs 9-11). Los judíos practican esto hay hoy la circuncisión al 8º día de vida, de la misma manera que el Señor ordenó a Abraham. Un bebé, cuando es circuncidado, no siente tanto dolor, pero la circuncisión en adultos si es algo muy doloroso. En Génesis 34, tenemos el caso de los Siquemitas que fueron circuncidados siendo adultos, ellos sintieron un gran dolor al 3º día (v.25). Leví y Simeón aprovecharon ese momento para matarlos, pues ellos así no pedían resistirles. De esta manera, vemos que el hecho de haber pedido a los gentiles que practicasen la circuncisión siendo ya adultos resultaría en algo muy doloroso. En Hechos 15:10, Pedro dijo: “Ahora pues, ¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?”. Este yugo era la ley.

Algunos de Jerusalén fueron a Galacia diciendo que eran cristianos, pero que necesitaban guardar la ley y la circuncisión. El contenido de la carta llevada a Antioquia y a las iglesias de los gentiles fue leído por Judas y Silas. Allí se decía que los gentiles no necesitaban guardar la ley ni practicar la circuncisión, pero que de todos modos debían abstenerse de 4 puntos: de las contaminaciones de los ídolos, fornicación, de carne de animales ahogados y de sangre (Hch 15:20). Cuando esa carta fue transmitida a la región de Galacia, les dio la impresión a los gálatas de que, a pesar de haber recibido el evangelio de pablo, también tenían que recibir la orientación de Jerusalén. Después, vinieron algunos de Jerusalén diciendo que ellos tenían que practicar la circuncisión y guardar la ley, al oir esto ellos aceptaron esa palabra. Asi se pervirtió el evangelio de Cristo que fue predicado por Pablo. En galatas 1:8-9, pablo dice: “Mas si aun nosotros, o un angel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. El termino anatema quiere decir maldito. Ser maldito es algo muy serio. Pablo empleó esa palabra de peso para exhortar a los galatas para que no vuelvan al camino del pasado, a la practica de la circuncisión y de guardar la ley.

Ese otro evangelio tuvo su origen en Jerusalén. En aquella época, el hermano que lideraba la iglesia en Jerusalén era Jacobo o también llamado Santiago. Si miramos su epístola, nos daremos cuenta de que él daba énfasis a las obras. Santiago 1:22-25 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque el se considera a si mismo, y se va, y luego olvida como era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Esta es, en realidad, la dificultad de muchos cristianos. No debemos solamente oír, sino practicar la palabra. Pero ¿Dónde esta el peligro? En intentar practicarla por medio del esfuerzo propio. La palabra de Jacobo abre una puerta para la ley si es que no vivimos en el Espíritu. Jacobo dice: “mas el que mira atentamente en la perfecta ley”. Si leemos cuidadosamente las palabras dichas por él, veremos que están relacionadas con el antiguo testamento. Él tiene a Jesucristo, pero también habla de la ley. Aparentemente esto es muy bueno, pero si no oímos y practicamos esa palabra en el Espíritu, esto nos apartará de Cristo. El mismo Pablo, cuando aun era Saulo, guardaba la ley y era celoso de las tradiciones de sus padres. Él fue incluso considerado irreprensible en cuanto a la justicia que es en la ley, pero el Señor lo escogió y lo liberó de eso. El Señor usó una persona como pablo, que en el pasado tuvo una larga experiencia en el judaísmo y en vivir por la ley, para predicar el evangelio del nuevo testamento. Pablo compara a Cristo con la ley, y dice que fue liberado de la ley (Gá 5:1-8). Él no necesitaba emplear su esfuerzo para guardar la ley porque ahora solo predicaba que Cristo es el Espiritu de realidad y como tal, Él es la gracia para nuestro disfrute. Así que no necesitamos volver mas a la ley.

El evangelio anunciado por Pablo era primeramente el evangelio de la gracia. En la epístola a los Romanos, Pablo dice que nosotros éramos sencillamente sucios e inmundos. Como tales pecadores, deberíamos ir al infierno y recibir el castigo eterno. Pero un dia, la gracia de Dios nos alcanzó, y la luz del Señor brilló sobre nosotros, y en esa luz vimos nuestra propia condición. ¡Cuan pecadores e inmundos éramos! Entonces nos volvimos a Dios, arrepintiéndonos, confesando nuestros pecados y creímos en el Señor. Nuestros pecados fueron perdonados por la preciosa sangre de Cristo, el registro de ellos fue borrado por el Espíritu Santo y fuimos reconciliados con Dios. Por la fe en la obra redentora de Cristo también justificados y santificados.

Al creer en el Señor Jesús, fuimos santificados, y esto significa que, de pecadores sucios e inmundos que éramos, ahora nuestra posición cambió, por la fe en Cristo obtuvimos la justificación y la santificación objetiva (1 Co 1:30, Ro 5:1). Nosotros, que éramos comunes, ahora somos separados, llegamos a ser santos. ¿Quién hizo esto? Cristo lo hizo. Fue necesario solamente creer, e inmediatamente fuimos santificados. También por medio del Señor Jesús, fuimos reconciliados con Dios. Al creer en él, nacimos del Espíritu (Jn 1:12, 3:6). Este es el evangelio de la gracia. Llegamos a ser hijos de Dios mediante la fe en Cristo. Creer en el Señor Jesús fue todo lo que necesitamos hacer. Esta es nuestra salvación. ¡Alabado sea el Señor! Podemos decir que ésta es la redención judicial, la cual recibimos solamente por creer.

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El Nuevo Nacimiento

EL NUEVO NACIMIENTO

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” JUAN 3: 3

 

INTRODUCCION

Hace casi 2,000 años que un hombre muy importante de la nación de Israel se presentó a Jesús de noche, para conocerle como RABI que venia de Dios, por las señales que éste hacia. Sin embargo, Jesús sin reparar en las palabras de Nicodemo, le dice que si no nace de nuevo, no podrá ver el reino de Dios.

Desde ese momento todos los discípulos de Jesús a través de los siglos han dicho mucho acerca del nuevo nacimiento. Hoy por medio de la revelación progresiva dada por el Señor a sus apóstoles, deseamos desarrollar este tema con la ayuda del Señor.

I- DEFINICION DE CONCEPTOS EN TORNO AL NUEVO NACIMIENTO

Regeneración: Esta palabra se menciona en Mt. 19:28 y en Tit. 3:5. Se escribe en griego Palingenesis: palin = de nuevo, otra vez; génesis = nacimiento.  De esto, literalmente se puede traducir: nacimiento de nuevo.

II-  NECESIDAD DE NACER DE NUEVO (REGENERACION)

A.     Si hay que nacer de nuevo es porque algo murió antes

Según Gen. 2:17, Dios le dijo al hombre: El día que comas del árbol del conocimiento del bien y el mal, ciertamente morirás. Nosotros sabemos que Adán y Eva comieron y a menos que Dios no cumpla su palabra, ambos murieron. No obstante, vemos en Gen. 3:6-21 que después de haber comido aún estaban existiendo. Esto nos enseña que en el pensamiento bíblico, muerte no es lo mismo que inexistencia. Prueba de ello es que estando muertos (separados de Dios), en Gen. 3:21 vemos que se les hizo vestidura de piel para sus cuerpos. Para entender mejor lo que pasó, tenemos que recordar algunas cosas que la Biblia nos dice acerca del ser integral del hombre.

1.   El hombre es tripartito, es decir que tres partes componen su ser (1Ts. 5:23), y son: cuerpo, alma y espíritu. 

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos concluir que al pecar Adán y Eva; fue su espíritu el que murió, es decir, dejó de tener comunión con Dios. Esto es evidente cuando el hombre después de pecar, se esconde de Dios.

2.   La muerte del espíritu trajo como consecuencia la degeneración del alma y ésta a su vez afectó el cuerpo. Asimismo, la creación fue maldita por el pecado, lo que afectó el medio ambiente en el que se movían Adán y Eva; y produjo enfermedades al cuerpo, hasta que Adán de 930 años murió físicamente (Gn. 5:5).

B.  La muerte espiritual y física es transmitida a todos los hombres (Ro. 5:12-19; 1 Co. 15:20-22; Ef. 2:1-5; Col. 2:13).

1.   La muerte espiritual garantiza la muerte física y si no hay regeneración, la muerte segunda en el infierno.

La Biblia dice que el pecado entró en el mundo por un hombre y la muerte por el pecado. Esta muerte espiritual se extendió a todos los hombres porque todos pecaron (Ro. 3:23; 5:12b).

2.   Dios creó a Adán y a Eva para no morir físicamente, sin embargo el pecado trajo consigo esta maldición como se ve según el contexto en 1Co. 15:20-22. ¡Gloria a Dios porque en Cristo esta maldición ha sido abolida!. Por eso los hijos de Dios sólo duermen con la esperanza cierta de la resurrección. ¡Aleluya!.

Podemos concluir que la necesidad de nacer de nuevo o ser regenerado, es porque el hombre sin Cristo está muerto espiritualmente en delitos y pecados (Ef. 2:1-5; Col. 2:13).

III-      COMO SE LLEVA A CABO EL NUEVO NACIMIENTO

Sin duda esto encierra un gran misterio y lo que a continuación vamos a estudiar, solamente pretende ser un pequeño acercamiento. Algún di a el Señor nos lo explicará a plenitud.

Para que se opere el nuevo nacimiento, el espíritu que está muerto debe cobrar vida a través de un encuentro con aquel que es la vida (Jn. 14:6).

Vemos corno se lleva a cabo ese encuentro:

A.  El Señor enseñando a sus discípulos acerca de la obra del Espíritu Santo dijo que convencerá de pecado, justicia y juicio (Jn. 16:8-11). Es por eso que por un toque del Espíritu se produce en nosotros arrepentimiento (cambio de mente), a través del cual conocemos quienes somos nosotros y por primera vez aceptamos nuestra culpabilidad ante Dios.

B.  Con esta convicción de pecado, el Espíritu Santo lleva al arrepentimiento genuino, frente a la palabra para ser creída o no.

En Jn. 1:12-13 dice: Mas a todos los que le recibieron, es a saber, a los que creen en su nombre les ha dado el privilegio de ser hechos hijos de Dios, los cuales fueron engendrados..., de Dios (versión Pratt).

Al creer en Cristo somos engendrados por la Palabra. Este engendramiento de Dios (de simiente incorruptible), nos transmite vida nueva (1 P. 1:23, Stg.1:18). Sin embargo, corno lo podemos ver en la parábola del sembrador (Mt. 13:18-23), hay diferentes terrenos en los cuales es sembrada la semilla de la Palabra.

1.   Terreno junto al camino.

Es el que oye la Palabra y no la entiende. El maligno viene y arrebata la Palabra que fue sembrada en su corazón.

2.   Terreno de pedregales.

Oye la Palabra y la recibe con gozo, pero no tiene raíz profunda sino es temporal y la aflicción por causa de la palabra lo hace tropezar y caer.

3.   Terreno entre espinos.

Oye la Palabra, sin embargo las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra y queda sin fruto.

4.   El buen terreno.

Es el que oye la Palabra y la entiende (engendramiento), este da fruto a 30, a 60 o a 100.

El fruto producido por la palabra en el buen terreno, evidencia el nuevo nacimiento, el cual nos hace nuevas criaturas en proceso de maduración hasta alcanzar la estatura del varón perfecto a la plenitud del Hijo de Dios.

En el nuevo nacimiento, nuestro espíritu que antes estaba muerto torna vida y nuestro espíritu viene a ser uno con el de Cristo (1Co. 6:17), quién se hizo para nosotros sabiduría de Dios, justificación, santificación y redención; lo cual garantiza que la obra iniciada se completará hasta la glorificación de nuestros cuerpos (1Co. 1:.10; Ro. 8:29-30).

 

 

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IV- FRUTOS DEL NUEVO NACIMIENTO

Es el apóstol Juan el que más escribe sobre el nuevo nacimiento, no solo en su evangelio sino en sus cartas pastorales; siendo la primera la que más abundantemente nos habla de los frutos del que ha nacido de nuevo.

A.  El nacido de nuevo es hecho hijo de Dios (Jn. 1:12-13).

B.  Andamos en luz, teniendo comunión los unos con los otros (1 Jn. 1:7).

C.  Amor a nuestros hermanos (1 Jn. 1:10; 3:14; 4:7).

D.  Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado (1Jn. 3:9; 5:18).

Esto si no se interpreta bien puede causarnos confusión, ya que en 1Jn. 2:1 leemos Si alguno peca, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el Justo. ¿Se contradice el apóstol? ¡No!. En realidad el quiere enfatizar el hecho de que el que ha nacido de nuevo huye del pecado, sin embargo si a éste le alcanza, debe confesarlo y confiar en aquel que a la diestra del Padre interpone su sacrificio de sangre para el perdón de pecados.

E.   El que es nacido de Dios vence al mundo por la fe en Cristo (1 Jn. 5: 4-5).

F.   Tenemos la vida (1Jn. 5:12-13).

G.  El recién nacido anhela la leche espiritual no adulterada (1 P. 2:).

CONCLUSIONES

1.   Por el pecado de Adán la condición del hombre sin Cristo es de muerte espiritual.

2.   La muerte espiritual hace imprescindible el nuevo nacimiento.

3.   En el nuevo nacimiento nuestro espíritu toma vida y nos es transmitida la simiente incorruptible (la naturaleza divina) por el engendramiento de la Palabra.

4.   El nuevo nacimiento garantiza todo el proceso de pasar de muerte a vida total.

5.   No todo el que oye la Palabra la entiende, sino sólo aquel que con buen terreno en su corazón la recibe y éste fructifica en diferentes niveles.

6.   Para nacer de nuevo es necesario un arrepentimiento genuino.

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Las Parábolas de Mateo 24.

 Las Parábolas de Mateo 24.

LA PARÁBOLA DE LA HIGUERA, (vs. 32 – 44)

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca” (Mt 24:32). La higuera que había sido maldecida por Jesús en 21:19, se refiere a la nación de Israel. Esta pasó por un largo invierno desde el primer siglo hasta el año 1948, cuando fue restaurada. Este hecho indica que sus ramas están tiernas y brotan sus hojas, es decir, la vida volvió a ella y las actividades exteriores comenzaron. Para los cristianos, esto constituye una señal del fin de esta era. “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (vs. 34).

 

La generación aquí no es según las personas, o la cuenta del tiempo, sino que según la condición moral de las personas, como Mateo 11:16; 12:39, 41,42,45 y Proverbios 30:11-14. Esto significa desde el tiempo de esta profecía hasta la completa restauración de Israel, la situación moral de aquella generación no cambiará. “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (v.37). Aquí claramente indica que la venida (“parousía” en griego) del Señor denota un espacio de tiempo; y este periodo será como en los días de Noé: “comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento” (v. 38).Comer, beber y casarse fueron originalmente establecidos por Dios para la existencia humana. Pero debido a la concupiscencia del hombre, Satanás utiliza estas necesidades de la vida humana para ocupar al hombre y distraerlo de los intereses de Dios. Esta situación empeorará hasta alcanzar su climax durante la “parousía” del Señor. La sociedad humana está entorpecida por los placeres carnales y mundanos. El enemigo de Dios, Satanás, se aprovecha de las necesidades de la vida para envenenar al hombre creado por Dios. Sin embargo, esto no significa que no comamos, bebamos o nos casemos. Esto es necesario para nuestra existencia. No obstante, no debemos permitir que estas cosas nos quiten la sobriedad.

 

 

 

UNO SERÁ TOMADO Y EL OTRO SERÁ DEJADO

“Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra dejada” (vs. 40-41). Mientras las personas del mundo están siendo entorpecidas por las cosa materiales, sin darse cuenta del juicio venidero, algunos cristianos sobrios y vigilantes serán tomados. Los dos hombres en estos versículos deben ser hermanos en Cristo y las dos mujeres, hermanas en el Señor. Esto está confirmado en el versículo 42: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”. El Señor no exhortaría a las personas que no son salvas a vigilar, ni es Señor de los que no son salvos.

 

Ser tomado significa ser arrebatado antes de la gran tribulación. Esta es una señal de la venida del Señor. Es interesante observar que los dos estarán en el campo y las dos estarán trabajando en un molino. Ambos casos son para subsistencia. Las personas del mundo estudian o trabajan para “comer, beber y casarse”, son usurpadas por los placeres carnales y mundanos. Nosotros, los cristianos, también estudiamos y trabajamos para la mantención de nuestra existencia, a fin de vivir para cumplir el propósito de Dios. Algunos pueden tener el concepto de que un cristiano no necesita estudiar o trabajar y sí leer la Biblia y orar todo el día. Pero el Señor Jesús aquí nos muestra que el arrebatamiento sucederá cuando las personas estén haciendo su trabajo normal. Debemos ser fieles en nuestros deberes diarios. Necesitamos tener una vida equilibrada y al mismo tiempo buscar el crecimiento de vida espiritual. El motivo de uno ser tomado y el otro dejado es la diferencia en el asunto de vida. El arrebatamiento de los vencedores, que son los cristianos maduros en vida, será una señal para aquellos que serán dejados.

 

 

VIGILANDO Y ESTANDO PREVENIDOS.

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (v.42).

El Señor vendrá secretamente, como ladrón que se lleva las cosas de valor. Si buscamos crecimiento y madurez de vida mientras vivimos en la tierra, y somos transformados por el Espíritu Santo, seremos como piedras preciosas que el Señor, en Su venida, llevará secretamente. Esta es la venida secreta del Señor para los siervos vigilantes, los vencedores.

 

 

LA PARÁBOLA DEL SIERVO FIEL Y PRUDENTE (vs.45 al 51)

“Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?” (v.45). La fidelidad es para con el Señor y la prudencia es para con los hombres. Ser vigilantes, en la parábola anterior, es para ser arrebatados hasta la presencia del Señor, y ser fiel aquí es para reinar en el reino, en el milenio (v.47). Los consiervos, en el versículo 45, se refieren a los cristianos, a los miembros de la familia de Dios (Ef. 2:19), que es la iglesia (1 Ti. 3:15). Darles el sustento a tiempo significa alimentar a nuestros hermanos en Cristo, ministrándoles la Palabra de Dios como vida. Por un lado, debemos cuidar de nuestra propia vida espiritual, de nuestro crecimiento y transformación, viviendo una vida vigilante, no descuidada y negligente, esperando la venida del Señor. Pero por otro lado, necesitamos ser siervos fieles y prudentes a quienes el Señor les confió algunos miembros de su familia para que los cuidemos. Hay tantos que necesitan de nuestro cuidado, del alimento espiritual que dispensamos, para que la casa del Dios vivo, la iglesia, sea edificada. Debemos salir de nuestro egoísmo y comodidades para suplir con la vida de Dios, en el tiempo debido, a nuestros consiervos.

“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor vuelva, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá” (vs. 46-47). Esta es la recompensa para el vencedor: autoridad para reinar en la manifestación del reino, el milenio. El Señor le confiará todos Sus bienes. Pero si aquel siervo dice: “Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aún a comer y a beber con los borrachos” (vs.48-49). Un mal siervo siempre piensa que Señor no volverá pronto, es decir, vive como alguien que no tienen que ajustar cuentas en El, y así golpea a sus consiervos. Esto significa maltratar a sus hermanos en lugar de alimentarlos, comiendo y bebiendo con los borrachos, viviendo en compañía de las personas mundanas, en disolución.“Vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (vs. 50-51). El problema de este siervo no es que desconoce que el Señor vendrá, sino que no lo espera. La vida que lleva no es la del que está preparado para cuando el Señor vuelva, él será lanzado con los hipócritas.

Pablo nos advierte en 2 Corintios 5:10: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.

 

Amén, gracias al Señor por su palabra, sino no tuviéramos su luz ciertamente nuestra vida no tendría un rumbo fijo, andaríamos corriendo de un lado hacia otro, amar al Señor es darse por completo, ese cariño, esa ternura de un padre hacia su hijo, sólo Dios puede expresarla, entonces ante esa tremenda realidad de amor de Dios, como vamos a descuidar esta consideración y preocupación del Señor para nosotros?, amén bendito sea el Señor, queda un camino agradar su corazón, inclinar y humillar este corazón que tanto le hace falta la vida de Dios, amén.

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La parábola de los talentos

LA PARÁBOLAS DE LOS TALENTOS

 La parábola de las diez vírgenes está relacionada a la vida, los cristianos son vírgenes, lo que implica que seamos vigilantes; y en relación al servicio somos siervos, lo que implica que seamos fieles. Por lo tanto, no debemos descuidar el aspecto de la vida (interior), ni del servicio (exterior). “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes” (v 14). El “hombre” aquí se refiere a Cristo. El entregó Sus bienes a Sus siervos. En el aspecto del servicio, los cristianos son siervos o esclavos (1 Co 7:22-23; 2P 1:1; Stg 1:1; Ro 1:1). En el aspecto de la vida, somos vírgenes viviendo para Cristo (2 Co 11:2), y en el del servicio le servimos como Sus esclavos comprados por Su preciosa sangre. Y nosotros, los que poseemos Su vida, somos la herencia de Dios (Ef 1:18) y Sus bienes, es decir, Su iglesia. “A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (v 15). Los talentos en esta parábola significan los dones espirituales ( Ef 4: 7-8; Ro 12:6; 1 Co 12:4; 1 P 4:10; 2 Ti 1:6). Necesitamos de los talentos, de los dones espirituales, para servir al Señor como buenos siervos para realizar Su obra.

Somos un solo cuerpo en Cristo y miembros los unos de los otros. No todos los miembros tienen la misma función (Ro 12: 4-5). Este es el objetivo de nuestro servicio.

Por eso debemos usarlos para predicar el evangelio, para ministrar vida y verdad a los demás, para apacentar a los que necesitan de cuidado, en fin, para edificar la iglesia. Haciendo esto, nuestros talentos serán multiplicados.

NEGOCIANDO CON LOS TALENTOS

El que recibió cinco talentos los negoció y con ellos, obtuvo otros cinco. Así también el que recibió dos, ganó otros dos (v 16-17). Debemos usar al máximo los dones que recibimos del Señor, sin desperdiciarlos.

“Pero al que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor” ( v 18). El problema está con los que recibieron un talento. Para ellos es muy fácil no usarlo apropiadamente, es decir, “enterrar” los dones dados por el Señor. Un siervo también suple comida a los de la casa de Dios (Mt 24:45). Debemos ministrar la palabra de Dios con la inescrutable riquezas de Cristo (Ef  3:8) para nutrir a los de la casa del Señor. Como resultado de nuestro servicio, las personas serán ricamente alimentadas y además se multiplicarán los bienes del Señor.

ARREGLANDO CUENTAS

“Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos” (v 19). “Mucho tiempo” aquí se refiere a la era de la iglesia y “vino” se refiere a la venida del Señor en los aires (1 Ts 4:16-17) en Su parousía. “Arregló cuentas” se refiere al juicio delante del tribunal de Cristo (2 C 5:10; Ro 14:10) en los aires, donde nuestra vida, conducta y obra serán juzgadas para recompensa o castigo ( 1 Co 3:13-15).

El que recibió cinco talentos entregó al Señor otros cinco que había ganado. Le dijo el Señor: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (v 21). “Poco” se refiere a la obra del Señor en esta era y, “sobre mucho”, las responsabilidades, la autoridad para gobernar en el reino venidero. El “gozo” del Señor es el disfrute del Señor en la era venidera el milenio. La recompensa al siervo fiel es en dos aspectos: la autoridad y el gozo. El siervo fiel entrará directamente en la presencia del Señor, en la manifestación del reino.

El que recibió dos talentos también entregó al Señor otros dos que había ganado. La alabanza y recompensa del Señor para él fueron las mismas que al de cinco talentos. Esto indica que no depende del tamaño ni cantidad de nuestra obra, y sí de nuestra fidelidad en usar plenamente los dones recibidos del Señor. Habría sucedido lo mismo con el que recibió un talento, si hubiese sido fiel. “Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra: aquí tienes lo que es tuyo” (vs 24-25). El que recibió un talento no es una persona incrédula, no salva, como algunos interpretan. Una persona no salva no puede recibir los dones espirituales, ni será arrebatada para ser juzgada en el tribunal de Cristo en los aires. Aparentemente el Señor es severo, como dijo el último. El parece exigir que trabajemos para El sin tener nada. Esto no debe ser una disculpa para que descuidemos el uso del don que recibimos. Por el contrario, debemos esforzarnos en ejercitar la fe para usar diligentemente nuestro don. El Señor al darnos un don, está sembrando y El espera cosechar.

Esconder el talento en la tierra es envolverse en las cosas terrenales y no con las espirituales, llegando a ser inactivos e infructuosos. Por ejemplo, algunos nunca tienen tiempo  visitar a las personas para ministrarles vida y cuidado. Todo su tiempo está envuelto en las cosas del mundo. Otros se sienten demasiado débiles para pastorear. Por muy débil que sea, siempre hay personas, aún más débiles que necesitan de cuidado. Nunca debemos menospreciar los pocos dones que recibimos. Debemos ser fieles en lo poco que el Señor nos dio y así los dones se multiplicarán. Tampoco debemos argumentar que nos falta tiempo para cuidar de los demás. Por muy ocupados que estemos, debemos desempeñar nuestra función usando nuestros dones, no enterrarlos.

EL LLORO Y EL CRUJIR DE DIENTES

“Respondiendo su Señor le dijo: Siervo malo y negligente” (v 26). El ni siquiera invirtió su talento para devolverle al Señor las ganancias (v 27). “Quitadle, pues, el talento, dadlo al que tiene diez talentos” (v 28).“Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (v 30).“Ser echado en las tinieblas” no denota aquí la perdición eterna del falso cristiano, como enseñan algunos. El contexto prueba que es el castigo de los cristianos genuinos que no fueron fieles. Tampoco se refiere a la perdición eterna, sino que al castigo durante la era del reino venidero. La frase “lloro y el crujir de dientes”  es usada seis veces en el evangelio de Mateo. Dos veces en relación a la perdición de los falsos cristianos (13:42) y de los mansos (13:50). El “horno de fuego” allí, no es las “tinieblas de afuera” de Mateo 24 y 25, y sí el lago de fuego. Mateo 8:12; 22:13; 24:51; 25:30, habla de ser lanzado en las tinieblas de afuera. Los santos no vencedores no serán lanzados en el algo de fuego sino en las tinieblas, fuera de la esfera de la gloria de Dios durante la era del reino venidero. Además del asunto de nuestra salvación, aún está el asunto de la recompensa o del castigo dispensacional. Por eso, debemos ser fieles al Señor hoy, funcionando con los dones que nos dio para edificación del Cuerpo de Cristo. Así, recibiremos el galardón de nuestro Señor. 

 

En relación a la vida, debemos estar saturados por el Espíritu Santo, creciendo y siendo transformados. En relación al servicio, debemos ser fieles siervos del Señor. Así, seremos arrebatados para participar del gozo de las bodas del Cordero, y recompensados participando de la autoridad del milenio, amén.

GRACIAS SEÑOR POR SU LUZ, AMÉN ALELUYA!

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La Unicidad de Dios

Proverbios 30:4 ¿Quién subió al cielo, y descendió? 
¿Quién encerró los vientos en sus puños? 
¿Quién ató las aguas en un paño? 
¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? 
¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 

Con esta Cita vamos a ver Que Dios el Padre es Jesucristo hecho carne entre los Hombres.

Vamos a Responder Biblicamente  cada Pregunta de este proverbio.

  • ¿Quien Subió al Cielo y Descendió? R= Jn. 3:13
  • ¿Quien encerró los vientos en sus puños? R= Mr. 4:39
  • ¿Quien ato las Aguas en un paño? R= Mr. 4:39
  • ¿Quien afirmo todos los términos de la Tierra? R= Col.1:16 y Jn.1:3
  • ¿Cual es Su Nombre Y el Nombre de su Hijo, si Sabes? Is.52:6, Is. 9:6 y su Nombre es Jesucristo Jn.1:14

1 Timoteo 3:16 

3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: 
Dios fue manifestado en carne, 
Justificado en el Espíritu, 
Visto de los ángeles, 
Predicado a los gentiles, 
Creído en el mundo, 
Recibido arriba en gloria.

 

¡¡¡Solo Hay un Dios Manifestado de Muchas Formas y Maneras!!!

 

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Las setenta semanas de daniel

LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL

 “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y  sellar  la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas” (Dn 9:24-25).

 En esta profecía, las setenta semanas no son semanas de días, y sí semanas de años. Las primeras siete semanas, cada semana siendo siete años, son cuarenta y nueve años. Desde el tiempo del decreto del rey de Persia hasta la reedificación de la ciudad de Jerusalén, hubo un periodo de cuarenta y nueve años. Y el periodo desde la reedificación d Jerusalén hasta el día de la crucifixión de Cristo fue de sesenta y dos semanas”, es decir, cuatrocientos treinta y cuatro años, con semanas de siete años. La crucifixión de Cristo es mencionada en Daniel 9:26, que dice: “Y después de las sesenta semanas se quitará la vida al Mesías”. Así, este es el tiempo decorrido desde el fin d la reedificación de Jerusalén hasta la crucifixión del Mesías. Desde la crucifixión de Cristo, el ejército del Imperio Romano bajo el comando de Tito destruyó Jerusalén.

 Las “siete semanas” y las “sesenta y dos semanas” de Daniel 9:25 ya se cumplieron. De las “setenta semanas” de la profecía de Daniel sobre el pueblo de Israel (v24), hasta el final de ésta, está faltando “una semana”, es decir, siete años. Esta semana sucederá en la consumación de esta era. Hay, por lo tanto un intervalo indeterminado entre el final de las “sesenta y nueve semanas” y la “última semana”, es decir, entre la crucifixión de Cristo y el fin de esta era.

 

LA INTERRUPCION DE LA HISTORIA DE ISRAEL

Desde que nuestro Señor Jesucristo vino a la tierra, debido al rechazo de Israel, la puerta de la salvación se abrió no sólo a todos los que creen entre los judíos, sino también a los gentiles. Después de su muerte y resurrección El produjo la iglesia. Por lo tanto, Israel al rechazar al Mesías, que ya vino, su historia dejó de ser escrita a los ojos de Jehová, hasta ser retomada al final de esta era. En este intervalo es el turno de la iglesia; es ella quien llevará a cabo el propósito eterno del Señor y concluirá esta era. Por eso el Señor dijo: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mt 24:14). Nosotros somos la iglesia, debemos cumplir nuestra misión de predicar el evangelio del reino por todo el mundo, para testimonio a todas las naciones. A pesar que los últimos cambios en la situación mundial, en la parte económica y geopolítica indican claramente la cercanía del fin de los tiempos, sin embargo todo tendrá que esperar que la iglesia cumpla la incumbencia del Señor. Sólo después así vendrá el fin. Fue con este fin que el Señor Jesús, después de Su resurrección, dijo a sus discípulos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28: 18-20).

 

Si nosotros, como la iglesia del Señor, no estuviésemos concientes de esta responsabilidad, viviendo cada uno según el propio interés, lamentablemente El tendrá que esperar. Pero si diligentemente predicamos el evangelio, enseñamos la verdad y edificamos el Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguen a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef 4:12-13), seremos aquellos que no solamente esperan, sino que apresuran la venida del día de Dios (2 P 3:12).

LA ULTIMA SEMANA

Solamente cuando la iglesia cumpla su parte es que será retomada la historia de Israel. Ella fue interrumpida con la muerte de Cristo y la destrucción  de Jerusalén por Tito, el cual es una prefigura del Anticristo venidero. La duración de esa interrupción es desconocida. Pero será retomada cuando el Anticristo hiciere un pacto con los judíos por “una semana”, es decir, siete años. Daniel 9:27 dice: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. Esto indica que en este acuerdo el Anticristo dará libertad a los judíos para adorar a Dios. Sin embargo, después de tres años y medio él cambiará de actitud. La quiebra del pacto sucederá cuando Satanás, el gran dragón, la serpiente antigua, sea arrojada a la tierra y sus ángeles con él (Ap 12:9). Y él dará poder y autoridad al Anticristo (Ap 13:1-6). El Anticristo se exaltará así mismo sobre todos los dioses y será adorado como un dios por los habitantes de la tierra (v 8). Así será que él cesará los sacrificios y fiestas del pueblo de Israel, y contaminará el templo. Esto durará exactamente los restantes tres años y medio del pacto, que son los cuarenta y dos meses referidos en Apocalipsis 13:5, y los tres años y medio(un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo) en Apocalipsis 12:14, como también mil doscientos sesenta días en Apocalipsis 11:3 y 12:6, las cuales abarcan el tiempo de la gran tribulación (Mt 24:21).

 

En Mateo 24:15 dice: “Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel”. El Anticristo introducirá tanto abominación como ídolos, así desolación como destrucción, demoliendo tanto el templo como la ciudad de Jerusalén. Será de esta manera que el Anticristo tratará con los judíos.

 

 EL ANTICRISTO

El Anticristo, el ángel del abismo, será el rey de las langostas endemoniadas. Su nombre en hebreo es Abadón y en griego Apolión (Ap 9:1-11). Abadón significa destrucción y Apolión, destruidor. Satanás, sabiendo que sólo le quedan tres años y medio, usará al Anticristo para hacer todo lo que sea posible para dañar y destruir a la humanidad. El Anticristo es también el hombre del pecado, el hijo de la perdición (2Tes 2:3-10). Pablo escribió este trecho basado en libro de Daniel, mostrándonos que el misterio de la iniquidad opera. La iniquidad, la ilicitud, tienden a aumentar en este mundo hasta el aparecimiento del inicuo. El Señor Jesús lo matará con el espíritu de Su boca, y lo destruirá con el resplandor de Su venida (2Tes 2:7-8). El Anticristo será destruido por la ira de Dios (Dn 9:27; Ap 16:1; 19:15);

Esta destrucción será ejecutada por Cristo en la guerra de Armagedón (Ap 16:14, 16), y su derrota será total (Ap 19:17-21). Entonces se cumplirá las setenta semanas que el profeta Daniel profetizó a respecto de Israel. Será el fin de esta era, y vendrá la era de reino venidero de mil años.

 Entiendo la profecía de las setenta semanas de Daniel, debemos despertar de nuestro sueño y vivir en temor, para que el plan que está en el corazón de Dios se realice con nuestra participación, que Su iglesia sea enseguida edificada, y su evangelio predicado a todo el mundo; cuando esto suceda, entonces vendrá el fin, amén.

 

 Amén, gloria al Señor por esta palabra, no es mucho lo que podemos decir sobre su intención de Dios con el hombre, yá está todo listo, el escenario internacional, las naciones están en el tablero para actuar, el mundo aún no se da cuenta de lo que se viene, más la santa palabra del Altísimo nuestro Dios, El nos viene a poner en alerta que ya no hay tiempo de andar por nuestros intereses, oooh Señor como me gustaría que todos los que leen esta palabra tengan una reacción en su corazón, amigo y hermano que gusta de la palabra, hay un camino par ser librados de tan horrendo acontecer que se nos viene encima, es comer de la palabra, comer de Cristo, ser llenados del Espíritu Santo para dentro de nosotros a nuestro espíritu, Dios busca adoradores en espíritu, esta es nuestra esperanza de ser  hijos obedientes a nuestro Dios, El va a volver nada lo detiene, pero algo muy interesante pude ver hoy, si la verdad corrimos predicando el evangelio entonces vendrá el fin. Que el Señor nos pille haciendo así, trabajando por sus negocios, por su plan, su eterno plan, amén.

GRACIAS SEÑOR POR SU PALBRA, NECESITAMOS DE TI, VENGA A RENOVAR NUESTRA MENTE, NUESTRO CORAZÓN, OOOH SEÑOR JESÚS TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS, SIN TI TODO ES VANO, NOS ENCOMENDAMOS DELANTE DE UD OOOH DIOS, SALVANOS DE NUESTRA QUIETUD, DE NUESTRO TEMOR DE SALIR A PREDICAR TU PALABRA, SEÑOR LA GLORIA ES TUYA, SEÑOR LA ALABANZA ES SUYA, AMEN, PONGA EL SENTIR Y EL QUERER EN NUESTRO CORAZÓN TE SUPLICAMOS OOOOH DIOS, QUE PODAMOS COLABORAR CON SU DESEO AMÉN, AMÉN.

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Invocando el nombre del señor

INVOCANDO EL NOMBRE DEL SEÑOR

¿Cuál es el significado de invocar el nombre del Señor?. Algunos cristianos piensan que invocar al Señor es lo mismo que orarle a Él. Sí, el invocar es una especie de oración, pero no es simplemente orar. La palabra hebrea para invocar significa llamar a, clamar a, exclamar. La palabra griega para invocar significa invocar a una persona, llamar a alguien por su nombre. En otras palabras, es llamar a una persona, nombrándole audiblemente. Aunque la oración puede ser silenciosa, el invocar debe ser audible.

Dos profetas del Antiguo Testamento nos ayudan a ver lo que significa invocar al Señor. Jeremías nos dice que invocar al Señor quiere decir clamarle a Él y experimentar el respirar espiritual “Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde el calabozo profundo; oíste mi voz: no escondas tu oído al clamor de mis suspiros (mi respirar)”                     (Lm. 3:55-56). Isaías también nos dice que nuestro invocar al Señor es nuestro clamar a Él. “He aquí, Dios es mi salvación; confiaré y no temeré: porque el Señor Jehová es mi fuerza y mi canción. Él se ha convertido en mi salvación. Por ello sacaréis con gozo agua de los pozos de la salvación. Y diréis en aquel día: Alabad al Señor, invocad Su nombre... Cantad al Señor... clama y grita, habitante de Sión; porque el Santo de Israel es grande en medio de ti” (lit., Is. 12:2-6) ¿Cómo puede Dios convertirse en nuestra salvación, en nuestra fuerza y en nuestra canción? ¡Como podemos sacar con gozo agua de los pozos de la salvación? La manera es invocar Su nombre, alabar al Señor, cantar un himno, clamar y gritar ¡Todo esto iguala al invocar que se menciona en el versículo 4!

 

INVOCANDO EL NOMBRE DEL SEÑOR EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El invocar al Señor tuvo comienzo en la tercera generación de la raza humana con Enós, el hijo de Set (Gn. 4:26). La historia del invocar el nombre del Señor prosiguió a lo largo de la Biblia con Abraham (Gn. 12:8), Isaac             (Gn. 26:25), Moisés (Dt. 4:7), Job (Job 12:4), Jabes (1 Cr. 4:10), Sansón (Jue. 16:28), Samuel (1 S. 12:18), David              (2 S. 22:4), Jonás (Jon. 1:6), Elías (1 R. 18:24) y Jeremías (Lm. 3:55). Los santos del Antiguo Testamento no sólo invocaron al Señor, sino que también profetizaron que otros invocarían Su nombre (Jl. 2:32; Sof. 3:9; Zac. 13:9). Aunque muchos están familiarizados con la profecía de Joel respecto al Espíritu Santo, no son muchos los que han prestado atención al hecho de que el recibir al Espíritu Santo derramado exige que invoquemos el nombre del Señor. Por una parte Joel profetizó que las personas invocarían el nombre del Señor. Esta profecía se cumplió el día de Pentecostés (Hch. 2:17a,21). Para que Dios se derrame sobre nosotros se necesita la cooperación de nuestro invocarle a Él.

 

PRACTICADO POR LOS CREYENTES DEL NUEVO TESTAMENTO

El invocar el nombre del Señor fue practicado por los creyentes Neotestamentarios a partir del día de Pentecostés (Hch. 2:21). Mientras Esteban estaba siendo apedreado, él invocaba el nombre del Señor (Hch. 7:59). Los creyentes neotestamentarios practicaban el invocar al Señor (Hch. 9:14;22:16; 1 Co. 1:2; 2 Ti. 2:22). Saulo de Tarso recibió autoridad de los principales sacerdotes para atar a todos los que invocaban el nombre del Señor (Hch. 9:14). Esto indica que todos los primeros santos eran invocadores de Jesús. Su invocar el nombre del Señor era una señal, una marca de que eran cristianos. Si nos convertimos en los que invocan el nombre del Señor, nuestro invocar nos marcará como cristianos.

El Apóstol Pablo enfatizó el asunto de invocar al escribir el libro de Romanos. Él dijo “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:12,13). Pablo también habló de invocar al Señor en 1 Corintios cuando escribió las palabras : “Con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Co. 1:2). Más aun, en 2 Timoteo le dijo a Timoteo que siguiese las cosas espirituales con los que invocan al Señor con un corazón puro (2 Ti. 2:22). Podemos ver por medio de todos estos versículos que en el primer siglos los cristianos practicaban muchísimo el invocar el nombre del Señor. Por lo tanto, as lo largo del Antiguo Testamento como también en los primeros días  de la era cristiana, los santos invocaban el nombre del Señor. Cuán lamentable es que esto se haya descuidado durante tanto tiempo por la mayoría de los cristianos. Creemos que hoy el Señor quiere recobrar el invocar Su nombre y hacer que lo practiquemos para que disfrutemos las riquezas de Su vida.

 

EL PROPÓSITO DE INVOCAR

¿Por qué necesitamos invocar el nombre del Señor? Los hombres necesitan invocar el nombre del Señor para ser salvos (Ro. 10:13). El orar en silencio ayuda a las personas a ser salvas, pero no de una manera tan rica. El invocar en voz alta les ayuda a ser salvos en una forma más rica y más completa. Por eso, tenemos que animar a las personas a que se abran e invoquen el nombre del Señor Jesús. El Salmo 116 nos dice que podemos participar de la salvación del Señor invocándole a Él: “Tomaré la copa de salvación, e invocaré el nombre del Señor” (v. 13). En este salmo se menciona el invocar al Señor cuatro veces (v. 2,4,13,17). Como vimos antes, la manera de sacar agua de los pozos  de la salvación es invocar el nombre del Señor (Is. 12:2-4). Hay muchos cristianos que nunca han invocado al Señor. Si usted nunca le ha invocado o aun gritado ante el Señor es dudoso que haya disfrutado al Señor de una manera rica. “Invocad Su nombre... clamad y gritad...” (lit., Is. 12:4,6). Pruebe el gritar ante Él. Si usted nunca ha gritado acerca de lo que el Señor  es para usted, pruébelo. Cuanto más grite: “¡Oh Señor Jesús, eres tan bueno para mí!” más liberado será usted de su yo y más de lleno será del Señor. Miles de santos han sido liberados y enriquecidos mediante el invocar el nombre del Señor.

Otro motivo para invocar al Señor es ser rescatado de la angustia (Sal. 18:6; 118:5), de la tribulación (Sal. 50:15; 86:7;81:7) y de la tristeza y el dolor (Sal. 116:3-4). Personas que argumentaban contra el invocar al Señor se han hallado a sí mismas invocándole cuando estaban bajo ciertos problemas o enfermedades. Cuando nuestras vidas están exentas de problemas, podemos argumentar contra el invocar al Señor. Pero cuando lleguen las tribulaciones, no será necesario que nadie nos diga que le invoquemos, invocaremos espontáneamente.

También, el medio de participar de la misericordia abundante del Señor es invocarle a Él. Cuanto más le invocamos, más disfrutamos Su misericordia (Sal. 86:5). Otro motivo para invocar al Señor es para recibir el Espíritu (Hch. 2:17a,21). La mejor manera y también  la más fácil de estar lleno del Espíritu  es invocar el nombre del Señor Jesús. El Espíritu ya ha sido derramado. Simplemente necesitamos recibirle invocando al Señor.

Isaías 55:1 dice: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y a los que no tienen dinero: Venid , comprad y comed. Sí, venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche”. ¿Cuál es la manera de comer y beber al Señor? El medio de hacerlo nos lo da Isaías en el versículo 6 del mismo capitulo: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”. Así que el medio de comer el alimento espiritual para nuestra satisfacción es buscar al Señor e invocar su nombre.

Romanos 10:12 dice que el Señor de todo es rico para todos los que le invocan. La forma de disfrutar las riquezas del Señor es invocarle. El Señor no sólo es rico, sino que también está cercano y disponible porque es el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45) como el Espíritu Él es omnipresente. Podemos invocar Su nombre en cualquier momento y en cualquier lugar. Cuando le llamamos, Él viene a nosotros como El Espíritu y disfrutamos de Sus riquezas.

Primera de Corintios es un libro acerca del disfrute de Cristo. En el capitulo 12 Pablo nos dice cómo disfrutarle. El medio de disfrutar al Señor es invocar Su nombre (12:3; 1:2). Cada vez que clamamos: “Señor Jesús”, Él viene como el Espíritu y bebemos de Él, el Espíritu vivificante (12:13). Si clamo el nombre de una persona y si ella es real, está viva y presente, esa persona vendrá a mí. ¡El Señor Jesús es real, está vivo y presente! Siempre está disponible. Cada vez que le invocamos, Él viene. ¿Quiere usted disfrutar de la presencia del Señor con todas Sus riquezas? La mejor manera de experimentar Su presencia con todas Sus riquezas es invocar Su nombre. Invóquele mientras conduce por la carretera o trabaja. En cualquier lugar o momento puede invocar. El Señor está cercano y es rico para usted.

También, mediante el invocar el nombre del Señor podemos despertarnos. Isaías 64:7 dice: “Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti”. Cuando nos sentimos abatidos o bajos, nos podemos elevar y despertar invocando el nombre del Señor Jesús.

 

LA MANERA DE INVOCAR

¿Cómo deberíamos invocar al Señor? Debemos invocarle con un corazón puro (2 Ti. 2:22). Nuestro corazón, el cual es el origen de nuestro invocar, debe ser puro, no buscan do nada sino al Señor mismo. También debemos invocar con labios puros (Sof. 3:9). Debemos vigilar nuestro hablar, pues nada contamina tanto a nuestros labios como un hablar descuidado. Si nuestros labios son impuros, por causa de un hablar descuidado, nos será difícil invocar al Señor. Junto con un corazón puro y unos labios puros necesitamos tener una boca abierta  (Sal. 81:10). Necesitamos abrir ampliamente nuestra boca para invocar al Señor. Más aun, necesitamos invocar al Señor corporativamente. Segunda de Timoteo 2:22 dice: “Huye  también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. Necesitamos reunirnos con el propósito de invocar el nombre del Señor. El Salmo 88:9 dice: “te he llamado, Jehová, cada día”. Por esto debiéramos invocar diariamente Su nombre. Además, el Salmo 116:2 dice: “... por tanto le invocaré en todos mis días”. Mientras que vivamos, debemos invocar el nombre del Señor.

 

LA NECESIDAD DE PRACTICAR

El invocar el nombre del Señor no es simplemente una doctrina. Es muy práctico. Necesitamos practicarlo diariamente y a cada hora. Nunca debemos parar nuestro respirar espiritual. Esperamos que muchos más del pueblo del Señor, especialmente los creyentes nuevos, comiencen a practicar el invocar al Señor. Hoy día muchos cristianos han encontrado que le pueden conocer a Él, que pueden ser introducidos en el poder de Su resurrección, que pueden experimentar Su salvación espontánea y que pueden andar en unidad con Él invocando Su nombre. En cualquier situación, en cualquier momento, invoque: “¡Señor Jesús, Oh Señor Jesús!” si usted practica el invocar Su nombre, verá que es una manera maravillosa de disfrutar de las riquezas del Señor.